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Historias de Peron y Chile

CORPORACION DE DEFENSA DE LA SOBERANIA
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JUAN DOMINGO PERON Y LOS PLANES DEL G.O.U. EN 1944:
CHILE ESTUVO A 20 DIAS DE SER INVADIDO POR ARGENTINA
CONVENCIDO DEL DESTINO DIVINO DE ARGENTINA PARA EL CONTROL TOTAL DEL HEMISFERIO SUR, EL GENERAL PERON Y EL PRESIDENTE FARRELL PLANEARON UNA IMPRESIONANTE ESCALADA GOLPISTA INTERNACIONAL QUE PODRIA HABER TENIDO FATALES CONSECUENCIAS PARA NUESTRO PAIS, SIENDO DETENIDA SOLO EN EL ULTIMO INSTANTE. PARA ALGUNOS, 1944 FUE EL AÑO EN QUE REALMENTE VIVIMOS EN PELIGRO

JUAN DOMINGO PERON Y EL GRUPO DE OFICIALES UNIDOS

No es casualidad que haya sido durante un gobierno de corte “peronista”, como el de Carlos Saúl Menem, que Argentina ha vuelto a crecer hacia el Oeste mientras Chile se atrofia. Antes de que los militares abandonaran al justicialismo, crearon en la conciencia política argentina toda una educación expansionista e imperialista que sigue inspirando a muchos de sus seguidores. La doctrina militar argetina ha sido, precisamente, uno de los principales instigadores históricos de una política expansionista contra nuestro país, con el consentimiento de prácticamente todos los demás movimientos políticos argentinos, pero propiciada por el mismo Juan Domingo Perón y el Grupo de Oficiales Unidos, cuando se propuso con todo desparpajo invadir nuestro territorio, primero en 1944 y luego reiteradas veces en los años ’50, dejando como legado las pretensiones sobre el Canal Beagle que hasta hoy subsisten y que llegaron a su punto álgido en 1978.

Buscando por todos los medios mantener su acercamiento con el Tercer Reich, antes y durante la Segunda Guerra, el conocido Presidente y militar argentino, Edelmiro Farrell, influido por su Ministro de Guerra, General Juan Domingo Perón -quien apostaba al triunfo germano como muchos en América Latina- ofreció a los estadistas alemanes invadir por su propia iniciativa los demás países de Sudamérica, incluyendo Chile, para luego adherirse a la causa del Eje. El gobierno alemán, aunque le apoyaba, nunca tomó en serio sus proposiciones ni su ofrecimiento de alianza, lo que ofendió a los soberbios militares argentinos. Sin embargo, como ayer lo hicieran Sarmiento y Mitre, redobló su deseo de entrar a nuestro país para garantizar la hegemonía argentina en Sudamérica. Era además, la forma en que el General Perón procuraba mantener una conveniente distancia de Estados Unidos y de sus intereses, país del que era un abierto opositor, al menos en un principio, pues más tarde se haría uno de los principales buscadores de un acuerdo con los yanquis.

La base expansionista de Perón era que ninguna nación llega a ser potencia mundial sin tener acceso al menos a dos océanos, y de ahí su interés de extender la soberanía Argentina hasta el Pacífico, pasando por sobre Chile. Su estrategia era similar a la de Mitre, hacía un siglo atrás, al fomentar en parte sentimientos independentidas para provecho exclusivamente argentino. En este caso, la idea era agitar a los círculos militares de los demás países sudamericanos promoviendo alzamientos y rebeliones, como ocurrió en Bolivia el 20 de diciembre de 1943. Para ello, Perón actuaba en compañía del Grupo de Oficiales Unidos, GOU (en otras ocasiones llamado también GMU, “Grupo de Militares Unidos”, o simplemente “Oficiales Unidos”) liderado por uniformados argentinos, pero con contactos por casi toda Sudamérica. No es su única similitud con Mitre, pues Perón también había estado residiendo en Chile, como agregado militar de su país, donde fue tratado como un amigo más a pesar de haberse visto involucrado en escándalos de espionaje en Talcahuano y de la desaparición de los planos del puerto (ver artículo ESCANDALO DE ESPIONAJE ARGENTINO EN CHILE DE 1938).

El GOU no era otra de las comunes cofradías militares argentinas. Formados en la oscuridad y el ostracismo de los cuarteles, durante la Segunda Guerra Mundial, hacia 1943 emergieron de los regimientos convencidos de que el conflicto iba a reordenar los mapas del mundo. Algunos historiadores les asignan una inspiración nazista, basados en el apoyo mutuo entre el Gobierno argentino y el régimen alemán. Sin embargo, el fundamento militarista argentino que había visto la luz en el GOU tenía más bien una relación con el fascismo italiano, tal vez por la vieja relación cultural entre Italia y Argentina, sin grandes propuestas filosóficas o de reordenamiento social, sino aspiraciones de carácter político y militar. En la declaración de principios del GOU, su “manifiesto secreto” (“secreto” en la parafernalia argentina, porque en la práctica no lo fue tanto), fechado el 3 de mayo de 1943, se lee -entre una plegaria de alabanzas a la Argentina- que la guerra mundial en curso iba a establecer un nuevo orden de poderes y bloques, con Alemania en el control de Europa y Estados Unidos en América. Sudámerica necesitaba una nación monitora para este nuevo orden, y sólo Argentina y Brasil podían disputarlo, por lo que era imperioso garantizárselo a la Argentina a la brevedad posible. De ahí la desesperación de Perón por llegar al Pacífico, resuscitando con el tiempo todas y cada una de las reclamaciones argentinas en territorio chileno que habían quedado bajo tierra: Beagle, Palena, Laguna del Desierto, Antártida, etc.

COMO SE GESTO EL PLAN PARA INVADIR CHILE

Tras otra de las frecuentes convulsiones argentinas en la Casa Rosada, Perón pasa de Ministro del Trabajo a Ministro de Guerra, luego de que el General Farrell tomara el poder en febrero de 1944, deponiendo al General Ramírez. Se anuló la anterior ruptura con el Eje y Perón alcanzó de inmediato un protagonismo abismante. A sus espaldas operaba un formidable aparataje, en uno de los más largos y oscuros episodios de la historia argentina, en donde tuvo participación la más insólita cantidad de personas, incluyendo algunos chilenos de dudoso prestigio y, por supuesto, la negra figura de la actriz Eva Duarte, su futura esposa, una mujer que, a pesar de ser venerada como una verdadera santa en la sociedad argentina, manifestó reiteradas carencias de escrúpulos, una vengatividad sorprendente y participó de hechos reprochables que no nos corresponde traer a colación, aún cuando tuvieron incidencia en los acontecimientos que relatamos.

En su interés por no romper con los países del Eje, varios chilenos incautos, algunos de ellos prestigiosos políticos y militares, solidarizaron ingenuamente con la bandera de batalla del GOU y de Perón. Se supone que de Chile esperaban un alzamiento similar al de Bolivia; sin embargo, documentos desclasificados recientemente por FBI dan cuenta que la inteligencia de los Estados Unidos ya estaba al tanto, por esos días, de que Argentina planeaba un ataque militar directamente sobre la zona de Magallanes, ascendiendo al Norte y tomando control de todo Chile. Esta estrategia era la misma que planeaban usar más de treinta años después, a propósito del conflicto del Canal Beagle. La misma fuente asegura que, ya en 1944, las fuezas militares de Perón estaban peligrosamente cerca de la frontera, concentradas cerca de río Gallegos y esperando la orden de atacar Punta Arenas y Puerto Natales, tomando posesión del Estrecho de Magallanes.