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Alejandro Olmos

Alejandro Olmos fue un luchador inclaudicable de la causa nacional. Y
sobre todo, un peronista ejemplar. De esos que no aflojan ni se venden.

En su  adolescencia y en los primeros años de su juventud, actuó
públicamente contra el Régimen, sin adoptar militancia  partidaria
alguna.

Se formó en  aquella generación que, con José Luis Torres y Raúl
Scalabrini Ortiz, protagonizó la Revolución del 4 de Junio de 1943 y
desenmascaró los resortes de la dominación colonialista inglesa.

Luego vendrían los días más felices con Perón y Evita…

Cuando en 1955 es derrocado el  gobierno del Pueblo, Olmos gana la calle
en noviembre de aquel año aciago  con su periódico Palabra Argentina,
para combatir a la mal llamada  Revolución Libertadora.

Desde las páginas de Palabra Argentina, Olmos defendió los intereses
nacionales y los derechos del pueblo proscripto por la infamia liberal.
En pleno terror de la Libertadora trabajó por la vigencia y la unidad del
Peronismo prohibido y realizó la marcha del silencio en homenaje a los
compañeros civiles y militares ejecutados por la rebelión del 9 de junio
de 1956. Miles de argentinos desfilaron por las calles de Buenos Aires en
señal de protesta frente a los fusiladores. A la vanguardia iba Alejandro
Olmos, la frente en alto, el corazón templado, la bronca contenida, la
esperanza de volver…

Su periódico se convirtió en un instrumento de combate al servicio
exclusivo de la Resistencia Peronista, que desafiaba la represión del
Decreto 4161 y las canalladas del Plan Conintes. Don Alejandro pudo
escapar de los paredones de fusilamiento, pero conoció la cárcel y
padeció la persecución atroz de los gorilas.

Compartió con Perón largas jornadas en el exilio del líder, aunque jamás
participó en las luchas interna del Movimiento Nacional Justicialista del
que fue uno de sus insignes abanderados.

A un año de su muerte, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que
Alejandro Olmos sintetiza el paradigma del militante nacional y popular,
entregado de lleno a la consecución de una comunidad organizada, justa,
solidaria y plural.

Leal a sus principios, denunció arbitrariedades, acusó privilegios y
condenó a sistemas. Con este espíritu emprendedor y patriota, inició la
tarea titánica de investigar y denunciar el flagelo de la deuda externa
que hoy esclaviza al pueblo y somete a la Nación.

El 4 de abril de 1982, en plena tiranía, se presentó ante los Tribunales
y como querellante inició el juicio a la deuda externa para demostrar la
ilegitimidad y fraudulencia con la que se había contraído desde 1976,
principio de la más cruel época que hayamos vivido los argentinos.

Dieciocho largos años y la férrea voluntad de Alejandro Olmos y de
quienes lo secundaron desde el Foro Argentino de la Deuda Externa que él
fundara, hicieron posible el fallo del juez Jorge Ballestero, quien en el
mes de julio del 2000 declaró al endeudamiento extranjero como ilegal,
inmoral, ilegítimo y fraudulento.

El fallo judicial -único en el mundo- es un gran paso, pero sólo un
primer paso. Todos los patriotas -cualquiera sea el sector en el que
militemos- estamos comprometidos a seguir la lucha del compañero Olmos,
porque la deuda externa es la clave de la cuestión nacional del tercer
milenio.

Los genocidas imperialistas del capitalismo neoliberal, los gobiernos
sometidos al FMI y los usureros, quieren silenciar la lucha de Alejandro
Olmos y las posiciones nacionales de quienes seguimos su ejemplo. Pero no
bajamos los brazos y marchamos con la esperanza de que se resuelva el
problema de la deuda de acuerdo al derecho internacional.

Por eso, el mejor homenaje a Olmos es comprometernos aún más en el
esclarecimiento de la deuda externa y que no vivamos pagando para morir
debiendo.